Rallador
Utensilio de metal con agujeros de distintos tamaños y bordes filudos para rallar queso, zanahoria, papa, cáscara de limón o jengibre.
El más común en las casas es el de cuatro caras. La gruesa sirve para queso, zanahoria y betarraga; la mediana, para queso más fino; la de agujeros chicos y puntudos, para ajo, jengibre, nuez moscada y cáscara de limón, y la de ranura, para láminas.
Para tomate rallado, córtalo por la mitad y ralla por el lado grueso con la cáscara hacia tu mano: la pulpa pasa y la piel queda. Para cáscara de limón, ralla solo lo amarillo, porque la parte blanca amarga.
Los últimos centímetros de un trozo de queso o de zanahoria se rallan con los dedos estirados, empujando con la palma, o se terminan con cuchillo. Así no te llevas los nudillos.