Almíbar
Líquido dulce y transparente que se hace hirviendo agua con azúcar. Mientras más hierve, más espeso queda y más fuerte es su punto.
La base es agua y azúcar en partes iguales: 1 taza de cada una, hervidas hasta que el azúcar se disuelva, dan un almíbar liviano para remojar un bizcocho o bañar fruta. Si sigue hirviendo, el agua se evapora y llega a los puntos. El de hilo se prueba con una gota tibia entre dos dedos: al separarlos se forma una hebra fina que se corta. El hilo fuerte, más grueso, anda por los 110 a 112 °C.
Se usa en los duraznos en almíbar, las sopaipillas pasadas, los picarones y el merengue italiano.
Cuando ya está hirviendo, no lo revuelvas: el azúcar se cristaliza y el almíbar se pone turbio y granuloso. Si se forman cristales en las paredes, pásales una brocha mojada.